El brillo que perdura
La plata de ley .925 posee un magnetismo natural. Conserva la pureza y el carácter de tus piezas con hábitos sencillos de mantenimiento diario.
Tres pasos de limpieza
Baño templado
Secado absoluto
Pulido suave
Sumerge la pieza en agua tibia con jabón neutro durante unos minutos para desprender impurezas cotidianas.
Utiliza un paño de algodón limpio y seco. La humedad residual es la principal causa de la opacidad.
Frota con delicadeza usando un paño especial para joyería, siempre en líneas rectas para evitar marcas.


Comportamiento del metal
La plata auténtica reacciona al ambiente y al pH de la piel. Esta ligera oxidación no compromete su calidad, sino que confirma su autenticidad.
Evitar el contacto directo con perfumes, cremas y cloro prolongará el destello original de tus piezas por generaciones.
Protección contra el desgaste
Espacio hermético
Separación total
Uso frecuente
Resguarda tus joyas en bolsas individuales para evitar el contacto prolongado con el aire y la humedad.
El roce constante raya el metal. Mantén cada pieza en su propio compartimento o estuche suave.
El contacto constante con los aceites naturales de tu piel ayuda a prevenir la opacidad de la plata.
Magnetismo en cada detalle
Nuestras piezas de plata de ley .925 están diseñadas para acompañar tu estilo cotidiano con carácter y distinción.
